Blogia

LETRAS HUECAS

DECIDIENDO

Ahora que tengo más tiempo me planteo si haré algo el año que viene durante el invierno. Normalmente compagino el trabajo con algo, ir a algún curso o dar clases en un máster y me pregunto cuál de las dos opciones será la más adecuada para el año que viene. 

Por un lado, me había planteado volver a la universidad, pero en otro plan, quiero decir, ya tengo mi carrera y mi trabajo, ahora sólo estudio porque quiero, vamos, que no tengo ninguna prisa y me lo puedo tomar con toda la calma del mundo. 

La otra opción, es volver a dar clases. Es algo que me gusta y, debo reconocerlo, disfruto haciéndolo. Quizá no tanto por transmitir la teoría, sino por contar lo que es la práctica, por poder decir: “Os he explicado lo que dice la ley, ahora os voy a contar lo que pasa ahí fuera”.  

Sigo sin decidirme… bueno, aún me queda tiempo para pensarlo.

ESTAMOS EN AGOSTO

Cada mañana voy a trabajar por una ciudad desierta, abandonada. Vivo en una zona en la que durante el resto del año hay bastante atasco a la hora punta, pero esta mañana sólo había tres coches y una moto en un semáforo. 

Estamos en agosto: a medida que voy avanzando por la calle de casa al trabajo en cada escaparate veo el típico cartel en el que pone “CERRADO POR VACACIONES”.  

Estamos en agosto: no hay atascos, no se oye un claxon, el teléfono del despacho no ladra, el fax no ruge… Casi se diría que, por un par de semanas el mundo se ha detenido y en Madrid reina la paz y la tranquilidad. 

Entre los que nos quedamos trabajando también hay un ritmo distinto, un ambiente más distendido, más relajado. Quizás se deba, en parte, a que el teléfono no ladra y el fax no ruge. Pero no es sólo una actitud en el trabajo, es general, puedes cruzar la calle aunque esté a punto de ponerse en rojo porque el que, en cualquier otra época del año pegaría un acelerón para llevarte por delante, ahora no tiene prisa y posiblemente piensa: “¡Qué demonios! Estamos en agosto”.

MI SILLÓN

Hoy me he comprado un sillón. Llevaba deseándolo desde que nos vinimos a vivir a esta casa. 

He tenido que remover todos los muebles de todas las habitaciones hasta que le he encontrado el sitio perfecto. Y removerte todos los pensamientos para convencerte de que ese sillón es exactamente lo que necesitamos para ese rincón. 

Y hasta hace un momento, ahí estaba, sentada en mi nuevo sillón, blanco, impecable, reluciente, con su almohadón de rayas verdes y azules, al lado de la ventana entreabierta, dejando que se colase por entre las cortinas un poquito de brisa que me revolvía el pelo. 

Adoro este sillón.

CONTIGO

Pasear contigo bajo la lluvia, viajar de noche acariciándote la nuca mientras conduces, chapotear en los charcos, ver caer la lluvia a través de la ventana, besar tu ombligo, aprender a decir "helicóptero", pasar unas vacaciones perdidos en el último confín del universo.

Ponerle nuestros nombres a una estrella, compartir tu helado de chocolate, pararnos a ver el paisaje, despertarte con el desayuno en la cama, dar una vuelta por el parque, ver esa serie que nos tiene tan enganchados, irnos de compras y comer a las seis de la tarde.

Buscarte libros de ciencia ficción, comprarte las trufas que tanto te gustan, pensar que, en cualquier reunión, somos los que más nos queremos, dedicarnos fines de semana de pereza, inventarnos teorías sobre cosas de las que no tenemos ni idea.

Sorprendernos porque durante la noche se han caído cientos de hojas de los árboles… son algunas de las cosas que sólo soy capaz de imaginarme haciéndolas contigo.

AHORA

Aterrada por el futuro, atormentada por el pasado… pero si hay oportunidad de avanzar, nunca se debe retroceder. Ahora sólo depende de mí.

DESCUBRIMIENTO

A veces la solución a un problema es, por absurdo que parezca, no hacer nada.

CONSEJO

No soy muy dada a dar consejos, pero el de hoy es inevitable:

Cuando dices: "voy a guardar esto aquí
para que no se me pierda/olvide"...

...procura que "aquí"
sea un lugar que recuerdes

Y

Te odié por conocerme mejor que yo. Me odié por no poder mentirte. Nos odié por encontrarnos. 

Te odié por llenarme de tu olor. Me odié por emborracharte con el mío. Nos odié por sentirnos. 

Te odié por contar la constelación de lunares de mi espalda. Me odié por sentir tu piel en la yema de mis dedos. Nos odié por equivocarnos. 

Te odié por ser congruente. Me odié por amarte. Y nos odié por cobardes.

CUMPLEAÑOS

Hoy es mi cumpleaños. Hay quien dice que no he cambiado mucho. Yo creo que sí, ahora tengo unos cuantos años más y un puñado de sueños menos. 

Es curioso ver cuánto ha cambiado mi vida en sólo una vuelta de la Tierra alrededor del Sol y cómo han cambiado mis compañeros de viaje. Hoy veo con alegría que tengo otras llamadas, otros mensajes: llamadas de personas que el año pasado, o no estaban en mi vida, o no era lo suficientemente importante para ellas como para llamarme. 

También es cierto que descubro, no sin cierta tristeza, que, de la lista de todos los años, se han caído unos cuantos nombres, unos más importantes que otros, unos duelen mucho más que otros, unos ya sabía que se habían caído de la lista, otros han caído hace poco…  

Existe la posibilidad de que algunos ni siquiera se hayan caído, sólo que les haya pasado como me ha pasado a mí otras veces: simplemente se les ha olvidado, y llamarán dentro de unos días para pedir disculpas por olvidarse… 

Espero sinceramente que alguna de las llamadas que este año no llegarán, lleguen el año que viene.

ME GUSTA...

Me gusta que sepas que duermo con los pies fuera de la cama, que la radio me arrulla a la hora de dormir, que me encanta estar descalza en casa, aunque sea invierno y fuera haga un frío de mil demonios, que me siento desnuda si salgo de casa sin pendientes. 

Que sepas que cuando tengo calor por las noches me destapo y tiro las sábanas aunque tú te mueras de frío y te pases el resto de la noche tapándote y tapándome a mi, que necesitas una grúa para levantarme de la cama todas las mañanas. 

Que sepas que dejo la ropa tirada en la silla, que me avises de que vienes a buscarme al trabajo para que vaya bajando cuando sabes que al final te tocará esperarme, que soy una maniática de los olores, que cuando me doy crema y te pillo a mano, termino dándote crema a ti también, que hago cientos de planes para el fin de semana que luego nunca llegamos a hacer… 

Pero lo que más me gusta es que, A PESAR DE TODO ESO, me quieres.

CANTANDO

Soy sólo una pieza de esta sociedad,
cumplo con normas que el instinto me hace cuestionar,
y luego miro a los demás y empiezo a ver la luz brillar.
Quiero cambiar, es hora ya de despertar.

Quiero vivir, quiero sentir.
Saborear cada segundo,
compartirlo y ser feliz.
Hay tantas cosas que aprender,
tanto nuevo por llegar.
La vida siempre suma y sigue,
lo que tienes es lo que das.

Créeme, voy a vivir, cada segundo,
mientras pueda estar aquí.
Ya comprendí que mi destino, es elegir,
no tengo miedo, he decidido ser feliz.

Voy a vivir,
mientras me quede un poco de aire,
no voy a abandonar.
Tengo tanto que ganar,
tengo ganas de crecer…

Asumí que renunciar, no es más que escoger,
equivocarme es una buena forma de aprender.
Que si sigo al corazón no tengo nada que perder,
y a cada paso, surge otra oportunidad.

Y ahora ya ves, no soy quien fui,
aquella triste y temerosa persona de ayer,
he renacido para todo, tengo ganas de vivir,
ahora guardo mi energía para aquel que crea en mí.

No perderé ni un día más en lamentarme,
o en sentarme a descansar,
y cada paso, me permitirá avanzar,
hacia el futuro, con confianza y libertad…

(El sueño de Morfeo. Voy a vivir.)

 P.D. Muchos propósitos en sólo unas horas (¿demasiados?)

PROPÓSITOS

PROPÓSITOS

Desear lo que sí puedes tener no es estúpido, es práctico.

Firme propósito: dejar de desear lo que no puedo tener.

MENTIRAS

El mail que deseé escribir y no te enviaré: 

“No importa. Estoy bien. Gracias”

Tres frases, dos mentiras. Voy progresando: ya no me importa mentirte. Aunque puede que esta sea la tercera mentira...

NADA MÁS QUE AÑADIR

Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, 

las personas pueden olvidar lo que les hiciste,

pero nunca olvidarán cómo los hiciste sentir.

ATRAPADA

No tengo las riendas de mi vida y todo se precipita hacia direcciones que no sé si quiero tomar. Nada es como yo había pensado. Lo que había pensado, de llegar a cumplirse, va a tardar mucho, quizás demasiado, en llegar.

Los días pasan y no me va a quedar otra opción que adaptarme, aunque sé que me arrepentiré más pronto que tarde de no hacer nada. Pero, ya ves, en vez de intentar poner remedio, me dedico, nuevamente, a dejar que pase.

DEVUELVEME A MI AMIGO

Anoche soñé contigo: tus ojos devoraban mi piel, tu boca me cubrían de besos, tus manos descubrían mi alma... 

Desperté y volví a la realidad: tus ojos secuestran nuestra mutua confianza, tu boca me pide que me aleje, tus manos están cubiertas de jirones de mi piel, y el único fuego artificial que hubo fue nuestra amistad saltando por los aires, cayendo al suelo convertida en cenizas.

Olvidé mi vértigo y me subí a tu cintura. Ahora deseo tu olvido: olvida la semipenumbra de la habitación y mi pelo cayendo en tu pecho desnudo mientras mis labios regalaban besos, olvida las caricias que nacían en mis manos... 

Olvida aquella tarde y recuerda a la amiga que lloró por ti cuando le dijiste que todo se había acabado, a la que compró todas tus acciones cuando estaban a la baja para tomar las riendas e intentar que subieran de nuevo, a la que quiso poner una tirita en tus heridas, a la que sabías que estaría ahí si lo necesitabas.  

Por favor, devuélveme a mi amigo. 

PALABRAS VACÍAS, LETRAS HUECAS

Por aquellas tardes en que paseamos de la mano, por haber sido ese refugio al que podías acudir a cualquier hora del día o de la noche a decirle que te habían partido el corazón, por  haber mecido en mis brazos el dolor que otra provocó hasta adormecerlo, por los días en que el Sol se  apagaba y sólo con mirarme me devolvías la luz, por la noche en que tu voz, desde el otro lado del teléfono, me dijo que me deseabas, por intentar aprender a ser lo que tú necesitabas para que me necesitaras lo que yo te necesito. 

Por aquel día en el que el olor a rocío de mi piel se fundió con el olor de la tuya, por el instante en que me cogiste de la mano, por aquel tímido beso, por pasar mi mano por tu pelo, por rozarte con la yema de mis dedos, por tus manos descubriendo cada centímetro de mi piel. 

Porque supe que sería tuya para siempre…  

Porque nuestras palabras se convirtieron en silencios, porque tus caricias tenían su nombre, porque mis sonrisas se tornaron lágrimas, por la necesidad de saber de ti y un teléfono mudo al otro lado, porque  me parte el alma necesitarte a mi lado y tú sólo sueñas con ella, porque tú no me necesitas y para mí eres el aire que respiro, porque ni me quieres ni me has querido y yo nunca podré dejar de amarte, porque me desgarra acunar las heridas que te hace ella...  

Nada hará que te olvide, ni que me duela menos saber que no eres capaz de verme, pero ya no tendré que fingir que no me importa. Nada hará que no esboce una sonrisa cuando oiga tu nombre, nada hará que no se me ponga la piel de gallina cuando pase cerca de alguien con tu mismo olor, nada hará que no cruce los dedos cuando suene mi teléfono deseando que seas tú quien llame, nada hará que no me estremezca cuando te vea aparecer, nada hará que pierda la esperanza de que vuelvas a verme...  

Porque mis alas se están apolillando, porque mi cuerpo pide unos abrazos que no me das, porque necesito volver a sentir el Sol acariciando mi piel, porque tus manos ya no tienen magia, porque tu mirada ya no me ilumina, porque ya no quiero verme transportada al mundo de pesadillas en el que yo sólo quise ver sueños y promesas que nunca hiciste, porque necesito calor y tú sólo me das frío...  

Porque todas las palabras que estoy escribiendo, son palabras vacías, letras huecas: jamás abandonaré este barco, ni te abandonaré a ti.